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Juan Pablo Roncoroni, Villa Gesell. Tengo varios blogs que versan sobre distintas cosas... la cerveza, el placer de viajar y escribir.

miércoles, 15 de julio de 2009

Chile 5 El Desierto de Atacama

Continuación Día 10: Miércoles 29 de Abril de 2009

Dejamos el Valle del Elqui y nos vamos para el Desierto de Atacama

Luego de dejar el Valle del Elqui, volver a la Ruta 5 emprendimos por ésta el rumbo norte. A poco de alejarnos del cruce de La Serena, no enfrentamos con 2 cuestas enormes y con muchas curvas y vueltas. Una se llama Porotitos y la otra Buenos Aires. El transito en ellas es muy lento por la gran cantidad de camiones que bajan y suben. Generalmente debiamos quedarnos largos ratos con la TATA detras de alguno de los camiones, a los que no podíamos revasar porque venían otros de frente. La marcha era forzada y en subida, y a una velocidad lenta y poco adecuada para que nuestra camioneta tomara envion. Cuando crusamos la cordillera de los Andes y entramos a Chile pensamos que la costa chilena tendría una ruta más o menos llana a lo largo de la costa. Bueno tal llanura no existe, porque las montañas penetran en el Pacífico y las rutas están construidas en los vericuetos de sus laderas. Curvas y más curvas, subidas y bajadas, y pocas posibilidades de pasar a otro vehículo. Esto al norte de la Serena se dificulta, porque el camino no tiene cuatro manos como en tramos anteriores. Lo que si es destacable en Chile, es la señalización víal, la consevación de las rutas, y la existencia de una tercera mano en algunos tramos que aparecen de tanto en tanto para que se ubiquen los vehículos lentos de alguno de los 2 sentidos.
Cuestas


Álbum de algunas de las fotos del viaje hay como mil


Cuestas

Superadas las cuestas, y ya abandondo la costa de acuerdo con el trasado de la R5, nos comenzamos a meter en el Desierto de Atacama (el más arido del planeta) , que iba aumentando su arides a medida que avanzabamos. Este desierto, tiene algunos escasos oasis que lo interrumpen, pero podemos decir que se extiende a a lo largo de 1600 kilómetros, de sur a norte desde La Serena hasta Arica . Arica es la última población de Chile antes de ingresar a Perú. En Perú, no se llama más de Atacama (a pesar de que para cientificos y automovilistas es la misma cosa), pero el desierto continua acompañando toda su franja costera hasta llegar a la Republica de Ecuador. El Desierto de Atacama está enmarcado por la cordillera de los Andes y la Costa del Pacífico.

Nosotros nos sentimos muy orgullosos de enfrentar con la TATA al gigantesco desierto. De hecho la camioneta lo cruzó integro de sur a norte, y en el area de San Pedro de Atacama de oeste a este (ver proxima entrada). Pero hay gente y vehículos que nos superaban en valentía, determinación, paciencia y voluntad. Basta mirar en bicicleta a los gringos de la foto superior ¿Cuantos kilómetros por día podrían hacer? 100... 150... bueno recorriendo esa distancia no llegas a ninguna parte, salvo claro está: al desierto ¿Donde irían? Otra de las cosas que va a poder apreciar en esta foto, es que la vegetación es rala, pero más adelante directamente no existe.

Pasamos por las inmediaciones de la ciudad de Vallenar pero no ingresamos a la localidad, todo no se puede el tiempo de viaje no nos lo perimitía. Vallenar está, como no podía ser de otra forma en la orilla del Río Conay, y cerca del Embalese Santa Juana. Los pocos cursos de agua que bajan de la cordillera y desembocan en el Pacífico son aprovechados para crear diminutos oasias capaces de burlar por un trecho al desierto. Un poco más al norte pasamos por Copiapo una ciudad ubicada en la rivera del río homonimo. Tampoco entramos a la ciudad. El valle del Río Copiapo es una zona productiva importante gracias al agua. En esta parte la Ruta 5 cambia su sentido de este a oeste, y acompaña a lo largo de unos 50 kilómetros al valle repleto de vides y otros cultivos, lo que hace descansar al viajero de tanto desierto. No se porque no tenemos fotos de este tramo, así que sigan mirando el desierto. A unos 70 kilómetros de Copiapo esta el balneario Bahía Inglesa. Ese fue nuestro lugar de destino para dormir. Ya teníamos información sobre la existencia de un camping así que allí fuimos. Ese día habíamos hecho algo más 500 kilómetros, lo que no es mucho en areas llanas pero si bastante en camino de montaña. Antes de disponernos a realizar los preparativos para la cena fuimos de compras a la vecina localidad de Caldera, donde adquirimos algunos vinitos chilenos y algunas vituallas. Caldera nos pareció un pueblo agradable (no hay fotos)

El camping estaba en un lugar super arido, pero ralamente arbolado con eukaliptus (si lo comparamos con un camping en Villa Gesell) con mucho esfuerzo. El lugar estaba muy bien, tenía parrilla, baños decentes, acceso a la luz y muchos perros hambrientos. No hicimos uso de las instalaciones para asar carnes, pero hicimos un arroz con mariscos espectacular de acuerdo a la reseta que se explica en la reseta el capitulo Coquimbo la Serena. También nos tomamos una botella de Semillon de Ricardo Santos, que nos habían regalado en Mendoza. Y les dimos a los perros más atrevidos, que se acercaron, un par de latas de pate para que engañaran sus famelicos estomagos. Dormimos, como de costumbre, muy bien en la TATA.


Día 11: Sábado, 30 de mayo de 2009.

A la mañana siguiente fuimos a pasear por Bahía Inglesa, el balneario de Chile que tantas veces habíamos visto en la guías turísticas de Chile, y que tanto nos había sorprendido por sus bellas color verde esmeralda. Las fotos mostraban un lugar digno del Caribe, pero cuando nosotros estuvimos el día estaba nublado y lo que era esmeralda en las imagenes de las guías y webs se veía gris en la realidad. Bahía inglesa es una playa muy pequeña y algo pedregosa, con un pueblito pequeño. Quizas algúna vez vuelvamos algún día que brille el sol, y así apreciemos el color verde esmeralda de las aguas del pacifico en esta bahía.




Lo que nunca dejaron de maravillarnos durante todo el viaje por la costa del Pacífico fueron las aves marinas.



Luego de permanecer un rato en la playa de Bahía Inglesa lavantamos campamento y nos fuimos nuevamente a Caldera, más presisamente a visitar el primer Cementerio Lego que se emplazó en Chile, allí descansan los restos de personas que por ser extrangeros no profesaban la fe católica. Sorprende ver tumbas escritas en lengua inglesa y alemana que datan del siglo XIX. Porque allí descanzan los restos de ciudadanos ingleses, irlandeses e irlandeses que por diversos motivos habitaban en Chile La sobriedad sajona de los antiguos enterramientos fue siendo sustituida por la extridencia de los materiales poco noblez y más modernos caracteristica de los cementerios de cualquier pueblo como en la Argentina.





Cerca del mediodía partimos de Caldera, nos volvimos a enfrentar con el Desierto de Atacama. Los primeros 80 kilómetros del recorrido fuimos acompañados por la costa, y nos deleitamos observando el mar. Pero cuando llegamos a Chañaral, la Ruta 5 desidió nuevamente tener un curso mediterraneo.

Chañaral

Para llegar de Chañaral a Antofagasta tuvimos que recorrer 400 kilómetros más de desierto. Las siguientes imagenes hablan por sí sólas.






La arides de el desierto se intesifica como ya comentamos, pero sus topografía y colores se diversifican. La belleza del paisaje es rara y muy particular. Nuesta camioneta no tiene aire condicionado, y dentro de ella, más o menos a la 15 horas, el termómetor acusaba 40º a pesar de tener las ventanilla abiertas. Sin embargo dada la sequedad hambiental no sentiamos esa sensación pegajosa que suele dar el calor en otras latitudes. Digamos que nos bancabamos la temperatura muy bien. En un momento dado la TATA levanto algo más de temperatura que su marca habitual, nada grave, nada que pusiera en peligro la salud del motor. Pero para evitar cualquier posible daño, más por paranoia que por riesgo real, hicimos lo que recomiendan los que saben: ¡Prendimos la calefacción! Entonces sí, el ambiente se puso algo caldeado. Pero fue sólo un ratito hasta que la camioneta recuperó su temperatura normal.











De tanto en tanto el desierto tiene unos paradores, posadas o algo así que están en medio de la nada. El camino se hace larguisimo y es conveniente que el copilito tome una siesta como en la foto siguiente.


A 75 kilómetros al sur de Antofagasta, sobre la izquierda y accediendo por un corto desvío, está la mano del desierto, Fue construida por el escultor chileno Mario Irarrázabal, a 1.100 msnm. La escultura, construida a base de hierro y cemento, posee una altura de 11 m. Fue inaugurada el 28 de marzo de 1992 y su construcción fue costeada gracias a aportes de la Corporación Pro Antofagasta. Su mantenimiento corre por parte de la misma coorporación, quienes realizan operativos de limpieza, pues la escultura es constante blanco de grafitis. Es un punto de visita turístico para los viajeros que circulan por la Ruta 5 (Carretera Panamericana). El mismo artista ha realizado esculturas similares en en las arenas de la playa La Brava de Punta del Este.

Fue emocionante llegar al lugar y sacarnos unas fotos con la TATA. La escultura de la mano del desierto era un hito que queríamos alcanzar, la foto indica que estuvimos en el Desierto de Atacama con nuestra camioneta y que estabamos cumpliendo con nuestro sueño.


Ver la escultura monumental de la mano en medio del desierto nos encantó. Es algo muy loco con respecto a su enorme entorno.




Llegamos a Antofagasta cuando ya caía la tarde. La ciudad nos aturdió un poco por su tamaño. Ya era tarde, buscamos un estacionamiento y fuimos a recorrer la peatonal para bajar las fotos a un DVD, y luego desidimos partir a Baquedano, distantante a 70 kilómetros, para dormir frente al puesto de Carabineros que hay allí sobre la Ruta. Para ello hubo que remontar el cerro que bajamos para ingresar a la ciudad. Estabamos muy cansados, y accidentalmente por la convinación de un pozo y tener la mano justo en la palanquita se apagaron las luces todas las luces de la camioneta en medio de la noche y un intenso transito. Geral que estaba manejando se llevo el susto de su vida, pero cuando se dió cuenta del motivo del apagagón todo volvio a la normalidad. Llegamos a Baquedano y le pedimos permiso a los camineros para dormir frente a su puesto, donde estacionaban los camioneros con el mismo proposito. El uniformado que nos atendió nos dijo: No hay problema, pero no estacione en contramano porque me veré obligado a realizarle una infracción. Nos ubicamos como correspondia, abrimos una latas y compramos unos sandwiches de pollo en un bar de camioneros y ajusticiamos una botella de Tercos Bonarda que nos habían regalado en Mendoza. Al día siguiente emprenderiamos el camino que va de Baquedano a Peine, para atravezar el Salar de Atacama, pero eso lo contamos en le proximo capítulo.

1 comentario:

judith dijo...

muy hermosos los lugares mostrados.... por favor sigan vijando y publicando fotos... me he entretenido mucho viajando con ustedes.... graciasss