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Juan Pablo Roncoroni, Villa Gesell. Tengo varios blogs que versan sobre distintas cosas... la cerveza, el placer de viajar y escribir.

sábado, 28 de agosto de 2010

Peralta

 Armenia
Cuando llegamos a Armenia, luego de viajar toda la noche en el bus provenientes de Bogota, lo primero que hicimos fue buscar un taller de electricidad. Ante cualquier desinformación, recordamos que se nos habían freído media instalación eléctrica del trailer. Afortunadamente el taller estaba pegadito a la Terminal, y a pasos del estacionamiento donde estaban la Discovery y el trailer. Así que allí fuimos al encuentro de un muy bien reputado mecánico de apellido Peralta. Así le dice todo el mundo, incluso su mujer… Peralta. Y cuando pronuncian su nombre, uno percibe como un alo de santidad mecánica. Peralta resultó ser un hombre de baja estatura y enfundado en un mameluco grasiento, muy amable y con la capacidad para controlar psicológicamente al cliente que arriba con un problema. Peralta, te mira a los ojos, y te dice: No se preocupe, señor, aquí estamos para servirlo, su carro va quedar bien. Al maestro Peralta, y a sus ayudantes, le llevo hasta las cuatro de la tarde para reconstruir la instalación del trailer, incluso uno de sus ayudantes me acompaño a comprar el cable que Peralta indicaba (no podía ser otro dijo), eso tuvimos que tomar un colectivo y recorrer media Armenia. Cuando volvimos con el cable Peralta se puso a trabajar de a ratos en la instalación, digo de a ratos porque Peralta, al ser un mecánico tan prestigioso atiende de a varios carros a la vez, la mayoría de ellos colectivos. Mientras tanto nosotros nos dedicamos a hacer sociales, con los chóferes tranviarios automotores, la señora de peralta, los muchachos del taller y con cuanto colombiano curioso que pasaba por allí. Por supuesto, que mientras tanto también charlábamos con Peralta, quien cinta aisladora en mano y alicate, mientras estaba tirado debajo del trailer nos iba interrogando sobre usos y costumbres argentinas e informándonos sobre las de su Colombia. La cuestión que el mago Peralta, hizo un trabajo espectacular que nos permitió partir con el trailer reconstituido. Al terminar, me dijo, venga amigo, quiero invitarlo a tomar un “tinto” (entiéndase en jerga colombiana un café negro, y no Cabernet Sauvignon) En un barcito de la terminal nos tomamos el café (aunque yo negocié, como buen argentino ignorante, cambiar el tinto por un “perico” –café cortado con leche-) Peralta me dijo aquí se sirve el mejor café de la terminal, y tenía razón porque yo había ido a todos los barcitos de la terminal menos a ese. Más haya de conocer grandes atractivos turísticos, el contacto más simple con la gente es lo que hace a nuestro viaje maravilloso. Muchas personas como Peralta, nos tendieron su mano a lo largo del camino, y todos sueñan con visitarnos en Villa Gesell, sabemos que algunas de estas personas afortunadamente golpearan la puerta de El Viejo Hobbit presentados con la tarjetita que les dimos, y será hermoso recibirlos aunque más no sea con una cerveza helada y un pedazo de queso.









jueves, 26 de agosto de 2010

Último día de nuestra estadía en Bogota


El último día de nuestra corta estadía en Bogota, fue muy agradable. Por la mañana  0020visitamos el Museo Botero, donde además de ver una colección increigle de cuadros y esculturas de Fernando Botero, también apreciamos la pinadote particular del artista, la misma incluye obras de Salvador Dalí, Pablo Picasso, Joan Miro, Alfred Sisley, Camil Pissarro, y otros pintores de gran renombre mundial. Como no podía ser de otra forma, me acorde de Ronqueta y el legado que me dejo al estimular en mi la inesplicable atracción por contemplación de  la pintura. Es increíble la alegría que me despierta ver grandes obras originales. Afortunadamente este sentimiento lo comparto con Geraldine, mi mujer.















Bastante a las corridas, luego de un espectacular café en uno de los locales Juan Valdez, visitamos el museo numismático, es increíble como la história de un país está asociada a su moneda. También, nos sorprendió, la similitud de Colombia en muchas cosas con respecto a la Argentina. En el museo, se hace constar el pedido del primer empréstito, y la fecha, año más, año menos coincide con los prestamos sólitados por Bernardino Rivadavía para resolver el deficit de nuestras pampas. Cuando caímos en cuenta de la hora, notamos que apenas faltaba media hora para la hora en que Juan Camilo, nuestro amigo colombiano, nos había invitado a comer. Previo paso por el hotel para pagar y agarrar nuestras cosas, salimos corriendo a tomar el Metro Bus, para llegar a la otra punta de la ciudad. Por supuesto que llegamos una hora  tarde, y cuando nos encontramos con Camilo, este nos dijo: Cualquier persona se da cuenta que está en Colombia, cuando lo invitan a un baile a la una de la mañana, arriba a las tres de la mañana y descubre que es el primero en llegar. Bueno, cuando llegamos a lo Camilo, el prometido “ajiaco colombiano” todavía nisiquiera se había empezado a cosinar. Lo que si estaba en su punto exacto era el primero de los 8 estilos de cerveza artesanal que tomamos desde el medio día hasta la noche. Arrancamos con una Kolsh (cerveza rubia muy popular en la ciudad alemana de Colonia) elaborada, todas las que tomamos, por el propio Juan Camilo. Fue descubrir que mi discípulo,  instruido  hace 5 años junto a las hirbientes  ollas cerveceras de El Viejo Hobbit, hace tan buena cerveza. Sobre todo teniendo en cuenta que en los países de Sudamérica, fuera de Argentina, la cerveza artesanal no abunda. Juan Camilo nos contó que conseguir los permisos para hacer cerveza en Colombia es algo poco menos que imposible; y que la elaboración de cualquier bebida fermentada en tu propia casa es técnicamente ilegal. Charlando, charlando, y luego de degustar una exquisita Scotish (cerveza roja), el ajiato estuvo en listo. ¿Qué es el ajiato? Una sopa a base de pollo, tres tipos de papas andinas (inexistentes en la Argentina), y unas hierbas que en nuestras cocinas tampoco se encuentra; va acompañado de aguacate, arroz, y arepas (que en el caso de la receta de la abuela de nuestro amigo son sustituidas por croissants)  La descripción un suena muy deslumbrante, pero sin embargo hay que probar el ajiato de Camilo, para descubrir la sutileza del plato. Estaba espectacular. De postre tomamos una cerveza inspirada en las trapenses belgas, a estas siguieron, una Dubble, y dos Strongs Ales (una rubia, y otra rojita); Strong Ale, quiere decir mucha graduación alcohólica. Charlar con Camilo, fue muy grato, y nos hizo comprender la complicada cosmovisión colombiana. A las nueve de la noche, emprendimos nuestro camino a la terminal de buses, donde a las 23 horas colombianas nos apeamos al micro que nos devolvería a Armenia, la ciudad donde habíamos dejado la camioneta y el trailer. Ya le contamos, que el recorrido los 300 kilómetros de montañas entre Bogota y Armenia, lleva 9 horas, pero de noche las aprovechamos para mal dormir.












miércoles, 25 de agosto de 2010

Bogota

Ayer llegamos a Bogota luego de un interminable viaje en Bus, pues desidimos dejar la camioneta y el trailer en un estacionamiento de Armenia, una ciudad a 320 kilómetros de Bogota. La travesía duró 9 horas, por las malas condiciones del camino y las dificultades que representan las montañas. Ayer por la noche nos alojamos en el Hostal la Quinta, en el Barrio de La Candelaria. Un lugar bonito y limpio, sin baño privado, pero con duchas con agua caliente espectacular. El Hostal es una casa vieja, que hace honor a las otras casas del Barrio de la Candelaria. Hoy apenas nos levantamos fuimos a la Plaza Chorros de Quevedos, a escasos metros del hostal, en esta placita diminuta se originó Bogotá en 1539. Cerca del medio día nos encontramos con Juan Camilo Riveros, un colombiano que hace años conocimos en El Viejo Hobbit. nos llevó a visitar el espectacular Museo del Oro, con cosas increíbles, por el tamaño y los detalles. La complejidad del territorio colombiano hizo siempre que sea muy difícil nominarlo y controlarlo,  de allí la gran variedad de culturas precolombinas que hay en Colombia; sin embargo en el museo los objetos de oro que más predominan son de la cultura Muísca. Según palabras de Juan Camilo, y de acuerdo con los finisimos trabajos que vimos en las vitrinas, los orfebres Muíscas y de otras 80 culturas de colombia, superan por la calidad de sus trabajos y el nivel de detalles a culturas precolombinas tales como la Inca, Chimú, Paracas, Mochica, Tihuanaco, etc. El dominio de los metales que tenían los proto-colombianos era increíble. Al menos de los objetos que llegaron a nuestros días, y no fueron victimas de la fragua de los españoles.

Camilo también nos invitó a comer comida "paisa", así se llama a la de la región de antioquía (Medellín), muy caserita y rica, después nos habló un montón del panorama político de este país que realmente es un quilombo y agradecés infinitamente vivir en la Argentina. Colombia es un país sangriento que no puede escapar a su destino violento. Nos habló de la época en que todo los días explotaban bombas y había enfrentamientos armados en plena calle, bastante difícil de digerir. Después conocimos la plaza principal, con el Palacio de Gobierno, Catedral y la sede del Palacio de Justicia, donde en los ochenta los guerrilleros del M19 lo tomaron y al gobierno no se le ocurrió mejor idea que entrar al mismísimo palacio con tanques de guerra, resultado más de 200 muertos, la mayoría rehenes civiles que trabajaban de empleados dentro, en fin. Después nos fuímos a tomar un auténtico café colombiano a "Juan Valdez", una cadena que parece los hace bien ricos y variados. Mañana por la mañana nos iremos a visitar el Museo Botero y el de la Casa de la Moneda, que nos quedan cerquita y uno al lado del otro, después nos tomaremos el transmilenio (bus largo con un fuelle en el medio que le permite doblar y que posee un carril exclusivo), hasta la casa de Juan Camilo, donde nos espera con una comida hecha por él mismo, y unas cervezas que él también hace de varios estilos y que suenan muy bien, después les contamos!!


























Disfrutando con nuestro guía de lujo, Juan Camilo, del museo del oro en Bogotá... Imperdible!!!

Hay más fotos de Bogota y lo que vimos en Colombia en http://picasaweb.google.com/hobbitsaventureros/2010ColombiaArmeniaBogota#