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Juan Pablo Roncoroni, Villa Gesell. Tengo varios blogs que versan sobre distintas cosas... la cerveza, el placer de viajar y escribir.

martes, 14 de julio de 2009

Lima

Día 27:
Sábado 16 de Mayo de 2009

Nos levantamos a las cuatro de la mañana en Cerro Azul, para partir pronto a Lima. Fuimos a cargar combustible a una estación de servicio (Grifo) que estaba frente al pueblo, del otro lado de la autopista. La madrugada estaba fresca y cuando llegamos a la estación, nos encontramos con el playero sentado en una silla, envuelto de una frazada y con un gorro con orejeras. El tipo no se movía, y ni se mosqueo ante el vibrante ronroneo del motor de la TATA. Dijimos... pobre muchacho está dormido... , y suavemente comenzamos a llamarlo para que nos cargue gas-oil. Nuestros primeros intentos fueron inútiles, y comenzamos a llamarlo a viva voz. Cuando estábamos planteándonos ir a buscar una ambulancia, el muchacho lentamente reacciono y comenzó a mirarnos con los ojos perdidos en la nada, y el cuerpo entumecido por el frío. Al cabo de un rato se dio cuenta que eramos gente que queríamos cargar combustible y que él debía realizar ese trabajo.
Con el tanque lleno afrontamos los últimos kilómetros que nos separaban de Lima, desde que ingresamos en Perú sabíamos que en algún momento la ruta Panamericana se convertiría en Autopista. Durante todo el recorrido esperamos ese momento que implicaría comodidad y seguridad para viajar. Lo único que no nos imaginamos que es que eso ocurriría sólo faltando 200 kilómetros para la capital. Bueno dije comodidad y seguridad, y algo tenía que pasar para que la ruta sea insoportable a pesar de tener cuatro manos y guarda-rail. Una espesa niebla nos acompaño los últimos 200 kilómetros. Sin embargo llegamos temprano a la ciudad y evitamos el transito demente y denso de sus calles. El GPS fue para nosotros un aliado incondicional, pues nos guió en forma directa y rápida hasta el barrio de Miraflores, donde está Patagónico, el negocio y casa de mi primo Ezequiel. Para ello tuvimos que atravesar algunos suburbios y barrios del sur de la ciudad.
Cuando era muy temprano cuando llegamos, no queríamos despertar a ningún pariente entonces nos fuimos a desayunar a un bar sobre una avenida en Miraflores. Un poco más tarde fuimos a despertarlo a mi primo Ezequiel quien tiene un restauran en el Barrio de Mira Flores, cuyo argentinísimo nombre es Patagonia.

 

El recibimiento de Ezequiel Furgiguele, así se llama mi primo fue más que cordial a pesar de que lo arrancamos de los brazos de morfeo en horarios poco habituales. Evitamos sacarle foto para que no se pueda ver su cara de loco. Bueno siempre tiene cara de loco, no sólo cuando recien se levanta.

 

Patagonia es el reflejo de la mente de un artista trota mundos, abocado a múltiples indisciplinas tomadas muy en serio a lo largo de los años. El resultado como no podía ser de otra forma es genial. Si bien la decoración expone elementos habituales en lugares anorexo-minimalistas , no tiene nada que ver con este aburrido y reiterado estilo.  Quizás el nombre decepcione a quienes esperaban ver cabezas de ciervos, fotos del Glaciar Perito Moreno o las Ballenas de Peninsula de Valdez. Pues la Patagonia de Ezequiel traspasa el límite que demarca la General Paz y se mete en corazón de Buenos Aires para reflejarse en el Limeño Barrio de Miraflores, todo eso sin soslayar otros barrios sudamericanos por los que dueño del Restaurant Bar anduvo. Ezequiel nos confesó que la ciudad más austral que visitó en su argentina natal fue Bahía Blanca, por lo que deducimos que apenas rozó aquel territorio que tanto impresionara a Don Francisco Pascacio Moreno. Parece ser que la Patagonia de Ezequiel llega por el norte hasta otra ciudad llamada Bahía... San Salvador de Bahía, cuya latitud coincide, grados más grados menos, con la de Lima. Al sur de la línea imaginaria que une a estas dos ciudades se extiende una idea de patagonía más expansionista . Un territorio que además de contener lugares tales como los canales fueguinos y los grandes lagos del sur, también incluye por ejemplo el desierto de Atacama, el antiplano boliviano y las playas de Brasil.  
El restaurante está repletos de cuadritos y afichesitos que pueblan las paredes, de allí nos saludan Aztor Piazzola, Charly Garcia, Mercedez Sosa, Julio Cortazar, Mafalda, El negro Olmedo, Don Benito Quinquela Martín, Jorge Luis Borges, San Martín, Maradona (discreto), Matín Caparroz, Tita Merello, Maria Elena Walsh, y otros argentinos que nos emocionaron, el General Perón faltó a la sita pero él y Balbín podrían estar. También están Perico el padre de Ezequiel y un ser extraordinario de la familia. Y Tera, madre de propietario del establecimiento, quien confiesa desde una nota periodistica enmarcada y colgada en el muro: Si viajar es vivir más... yo voy por los 130. Cabe acotar que Tere, no es cualquier persona... Es la copia genética de mi vieja, pues es su hermana melliza.  Perico y Tere son todo un símbolo en mi familia, son mis tíos. Son las personas que siempre recuerdo viviendo en algún lugar perdido y lejano a mi cercana pampa húmeda.... Lima,  Chosica, Pucalpa (selva peruana), Caracas, Misiones o  Colonia del Sacramento en Uruguay. Perico era técnico papelero y partía a donde las fabricas lo llevaban, hasta que por algún noble motivo renunciaba.  Tere es profesora de dibujo y lo acompaño a Perico en su loca travesia toda la vida. Es más lo sigue acompañando, porque Perico dejó este mundo en Colonía del Sacrameto Uruguay., donde hoy  Tera tiene una campo de unas pocas hectares, allí descansa Perico. Sus restos fueron sustraídos del cementerio de Colonia por encargo de su viuda mujer. Quizas esto constituya un pequeño delito, pero lo que de ningún modo es un delito es la historia de amor de Perico y Tere. Esta no tiene nada que envidiarle a la de Juana la Loca y Felipe el Hermosa, ni a la de Fermina Daza y Florencio Ariza. 
Perico y Tere eran los tíos que casi nunca veía, pero cada encuentro con ellos era grandioso, lleno de cuentos, fantasias y imaginarias aventuras.

No comimos ese día en Patagonia porque no abre al medio día. Pero des púes pudimos comprobar que la gastronomía estaba a la altura de la onda del lugar.

Con Geraldine, dijimos llegamos a Lima estamos en casa.Eso es lo que nos demostraron nuestros parientes.


  

 
Luego de un corto y acelerado  recorrido por la Feria de los Buenos, así llama Ezequiel a una feria ubicada en Miraflores (lugar donde se venden exclusivamente productos inocuos y libres de colesterol , y de comer unas suculentas ostras con blue mary en un boliche al paso partimos a Barranco.  


Como no podía ser de otra forma, una vez ubicados en Barranco, fuimos al Restaurante Cantarana, cuyo creador y propietario es mi primo Vicente Furgiguela. Cantarrana es lo que en Perú es conocido como un huarique, lo que en porteño vernáculo se diría bolichón. Sin embargo es el mejor bolichón que hemos conocido. En el lugar se refleja la personalidad explosiva de Vicente, argentino que sin perder sus lazos con su país natal tiene profundas raíces en Perú. Estas raíces se llaman, infancia adolescencia e hijos... Vicentito, Martín y Gabrielito son nacidos en el Perú, pero todos por decreto paterno "hinchas de Racing", y sólo de Racing. Vicente es un cincuentón muy bien conservado gracias las propiedades antioxodantes de la cerveza y de levantarse todos los días a las cinco de la mañana para salir a correr. Cantarana abre solamente al medio día lo que le permite a Vicente ir a dormir muy temprano. Nunca se cansa de repetir las palabras de la persona a quien considera su mentor: Ronqueta. ¡La noche es mala consejera!  Ronqueta a parte de ser el padre de una numerosa familia en la que me tocó ser septimo hijo, es el ídolo máximo de Vicente. El conoce numerosas, graciosas y largas anécdotas que vivió con mi extinto padre. Motivo por el cual encontrarnos con él en Perú, y escuchar las historias una vez más fue para Geraldine y para mi un impacto emotivo en el corazón.  

 
 

  




 

Cantarana también está poblado de cuadros que tapan todas las paredes, en un magnifico cambalache que evoca a la cantina del Barrio de la Boca (Si eso fuera posible en el reducto más racinguista que uno pueda imaginar) De las paredes penden los cuadros de numerosos parientes y amigos, pero también de personajes argentinos entrañables. Como ya manifestamos algunas imágenes fueron muy emotivas, Ronqueta, mi extinto hermano Jorgito, mi vieja, mis otros hermanos (que son muchos), el propio Vicente corriendo o haciendo la colimba en Rio Gallegos, el equipo de Racing Campeón del Mundo del 67, Diego Maradona (maximizado), Gardel, Pichuco, El Che y otras figuras nos miraban. Entrar a Cantarana y encontrarnos con Vicente fue muy  emotivo.   

 
Jorgito y mis hermanos mellizos

 
Carlos Romuald Gardes 

 
Pichuco



 

Vicentito en primer plano, Vicente viejo en segundo.

 
Mi primo y yo


En Canta Rana ocupamos una mesa con Vicente y Ezequiel y los amigos que rondaban por el lugar, a pesar de que había gente parada esperando. Disfrutamos de la excelente comida peruana, que en Cantarana se muestra en su mejor nivel. Disfrutamos del seviche, el arroz chaufa, el sudado y otros platos muy ricos. 
Comimos en el reducto de Vicente varias veces durante nuestra estadía en Lima, y siempre disfrutamos de lo que nos ponían sobre el plato y de nuestro anfitrión. La primera vez que fuimos, y otras vimos a los hijos de Vicente. A la nieta de Vicente, la hija de Martín; y a sus nueras. Estuvimos con Pedro Pablo el hijo de mi prima extinta prima Raquel, fue muy lindo hablar y compartir un rato con él. También conocimos a personajes de staff del huarique, personajes entrañables como Rómulo y Fernando, y otras personas cuyos nombres se nos han borrado, pero todos resultaron ser personas muy amables y agradables. Algunos de ellos me preguntaban ¿Usted es el tío del señor Carlitos? Hacían referencia a mi sobrino Carlos Antoni Soria, el hijo de mi hermana Marcela, un bago de siete suelas, que en algún momento paso por Perú y estuvo trabajando en Cantarana. Lo evidente era que el atorrante de Carlitos, perdón el señor Carlitos, se había ganado el corazón de toda esos trabajadores gastronómicos peruanos. 

También en el  Barrio de Barranco, a la vuelta de lo de Vicente estuvimos el bolichito de los hijos de Vicente, en el fondo de una feria. Tienen unas cuantas mesitas que están prácticamente a cielo abierto. El lugar es concurrido por parroquianos que le dan a los tragos desde poco antes del mediodía.  








































De La Oroya a Cusco

Esta entrada es Postdata, el año pasado cuando realizamos el viaje a Perú con nuestra TATA SUMO, nunca subimos la información sobre el tramo Lima - La Oroya - Cuzco. Sin embargo este tramo del viaje fue uno de los que más disfrutamos, porque estuvimos en lo que se conoce como el Perú profundo.
El primer regalo de este tramo fue pasar por Chosica, ciudad llena de significancia para mi, dado que en ella funcionó la papelera en que trabajaba mi tío Perico, de Chosica provinieron los fondos de la galería homonima que en Villa Gesell construyeron mis padres. Sin duda en homenaje al gran Perico, que mando los dolares para continuar con la construcción cuando las arcas ya estaban casi vacías

Hay que tener en cuenta para transitar por la sierra peruana....

* gran parte del camino es de ripio de una sola mano (con pequeños descansos donde un auto puede dejar que pase el otro cada tanto)

* Que aquí le llaman sierra peruana, pero son verdaderas montañas, por lo que es un camino sinuoso, que se maneja lento por las condiciones del mismo y para cuidar el auto (los peruanos no tienen este mismo criterio por lo que siempre tenes que manejar a la defensiva, tocando bocina en cada curva, hay carteles que así lo indican)

* Que deberás dormir en el auto porque no es una zona preparada para el turismo, salvo algunos comederos que puedas encontrar de vez en cuando y algún hotelucho 5 cucarachas.

* Es una zona asilada durante muchísimos años por el tema de la guerrilla así que no se ven tantos extranjeros, eso también es bueno porque es más auténtico, es el Perú profundo, ahora está resuelto el tema de la guerrilla y empieza a despertarse lentamente.

* Vas a pasar por Ticlio, el paso ferrovial más alto del mundo, 4822 msm, nuestra Tata pasó sin problemas, pero si tu auto se pone lento o calienta, te recomensamos sacar por un tiempito el filtro de aire, siempre y cuando sea el camino asfaltado, o abrir el capó un poco con un taco bien sujeto para que esto le ayude a refigerar mejor el motor. Se entiende que al capó lo tenés que atar bien con algo.

* En cuanto a la altura para uds. les recomendamos:

- Comprar "sorochipil", en Lima o en cualquier farmacia donde puedan conseguirlo, tomarlo si es posible 48 hs. antes de acceder a la altura y seguir tomándolo unos días más.

- Tomar abundantes infusiones de té de coca. Nosotros tomabamos nuestrosa mates con el agua del té.

- Chupar limón o tener a mano caramelitos de limón también ayuda.

- Pero es fundamental comer muy liviano, y no taomar nada de alcohol hasta estar aclimatado.

- Lo ideal, llegar a la altura (primera población en la que decidan pernoctar) y no hacer nada, simplemente descansar.

- Algo importante a tener en cuenta, deben tratar de dormir siempre por lo menos 500 mtrs. más abajo de la altura máxima alcanzada ese día. No siempre se puede, pero eso ayudará a tener un sueño más tranquilo y no sufrir dolor de cabeza. (Si la cabeza duele: aspirinas)

De todos modos no le tengan miedo a la altura, su efectos paran en pocoquitos días, y si siguen estas instrucciones es posible que ni las sientan, eso sí ni sueñen con trotar o jugar un picadito.

El camino que les recomendamos es de:

LIma - Chosica (muy cerquita de Lima, muchas áreas de acampe, pero arregladas a la peruana, ya se van a dar cuenta de lo que significa) - Ticlio - La Oroya (ciudad de metalurgica horrible por la que pasamos fugazmente) -Jauja, (donde pernoctamos junto a la Laguna que queda a poquitos kilometros del pueblo) -



- Huancayo - Huanta - Ayacucho -(allí estuvimos dos noches en un hotelito, que tiene atrás un estacionamiento, y nos cobró por dejarnos estar ahí) _ de aquí tomamos la bajada de Ocros (preguntá el camino en el pueblo), imperdible, es un paisaje maravilloso, cuyo camino corre después junto al río Mantaro, de ensueño. _ Andahuaylas (aquí hicimos unos kilometros más para llegar al hermoso lago Pacucha, donde por la altura hace mucho frío, pero nosotros no lo sufrimos llevamos dos buenas colchas y bolsas de dormir) - Abancay (¡donde reaparece el asfalto!!) y de allí a Cusco ya es camino conocido por todos también muy bonito.

Podés ir desde Nazca sin problemas, pero el Perú que ves en la sierra está mucho menos contaminado turísticamente, la gente no tiene tantas intenciones de venderte cosas todo el tiempo ni se dirigen a vos en inglés. Igualmente Perú es un país hermoso, sólo hay que saber mirarlo. Al principio choca mucho lo mal que manejan, la basura que tiran por todas partes, las bocinas!!, pero después descubres riquezas hermosas.



Camino Alternativo para llegar a Machupicchu


(Hacer click sobre la imagen para agrandar)

Este es un mapa (que confeccionamos usando otros mapas) para ir de Cusco a Machupichu evitando el uso del Tren de Perú Rail. Está pensado para aquellas personas que vayan a Perú en automóvil, camioneta o motorhome. Nosotros cuando fuimos a Machupicchu hicimos el recorrido mostrado pero en una excursión mientras nuestra TATA se quedó estacionadita en Cusco. El Primer día del recorrido fuimos en una combi hasta Abra Malaga, desde allí bajamos en bicicleta hasta Santa María. Digo bajamos porque Abra Malaga está a 4300 msnm. Pasamos desde esta altura en la sierra (sierra en Perú quiere decir montaña alta) a 1430 en Santa María, ingresando así en lo que se conoce como ceja de selva (área de transición entre la sierra y la selva). En Santa María pernoctamos en un hotel muy modesto (como el pueblo) que está junto a un grifo (estación de servicio)

El Cartel da una idea de como es el Grifo de que hablamos

De allí partimos al día siguiente, primero uno pocos kilómetros en un camión de garrafas engrasado y sucio junto con un montón de turistas gringos; y luego caminando hasta las Termas de Colcamayo. Para realizar este trayecto nos metimos por senderos selváticos y con bastante desnivel que demandan un gran esfuerzo físico. El paisaje es hermoso, y muchas veces uno camina al borde del precipicio apreciando el Río Vilcanota (también llamado Urumbamba). Recorrimos un tramito del camino del Inca conocido como INKA JUNGLE. Cruzamos plantaciones de coca y café, y disfrutamos de la hospitalidad de los campesinos que ofrecen descanso, comida y bebidas a los agotados turistas. Se permanece un rato en estos lugares y luego se sigue caminando. Al cabo de ocho horas y
22 kilómetros llegamos a las Termas de Colcamayo que fueron un bálsamo para nuestros extenuados cuerpos. Es hermoso meterse en las piletas de agua calentita mientras se disfruta de un paisaje montañoso espectacular. Pernoctamos en una carpas que nos tenía preparada la agencia de viajes de Lorenzo Cahuanas en un Lodge que se llama Hugo´s, que en definitiva era una especie de camping con unas casitas y lugar para acampar.

Termas de Colcamayo

Al día siguiente continuamos la caminata hasta Aguas Caliente, el pueblito que se encuentra ubicado bajo las ruinas de Machupicchu. Esta segunda jornada de caminata comprendió unas 7 horas y 18 kilómetros. El recorrido no es tan agotador, dado que la mayor parte del tiempo se va por el mismo camino que recorren los autos (no senderos de treking) y el desnivel no es tan pronunciado como el del día anterior. El Vilcanota sigue siendo un compañero constante, se cruzan varios puentes desde donde se aprecia toda su furia y belleza. Para llegar hasta Aguas Calientes primero hay que alcanzar la Estación Hidroeléctrica. Nosotros fuimos caminando pero se puede llegar a este lugar desde Cusco en vehículo motorizado, aunque tengo algunas dudas para las motorhome grandes como los Mercedes 1114 (o 608), pues en el último tramo hay puentes estrechos, no se ... es cuestión de preguntar. Igual no hay que desesperarse, si tienen un vehículo grande pueden dejarlo en las Termas de Colcamayo o el pueblo de Santa Teresa y tomarse un taxi, que en Perú son baratos. Tampoco es una mala idea caminar.


En la hidroeléctrica, antes de ingresar al lugar donde debes registrarte hay un pequeño estacionamiento con un cartel que reza ¡24 hs!. Suponemos que quiere decir que te cuidan el auto las 24 hs. Comimos en un pequeño chiriguito que hay en las inmediaciones del barrio del personal de la estación hidroeléctrica. Luego tomamos un pequeño atajo porque las vías del tren dan una vuelta muy grande, hay unas escalinatas a la derecha un poco más adelante de la estación que se unen nuevamente con las vías.


Caminando por las vías del tren para llegar a Aguas Calientes

Cuando llegamos a las vías comenzamos a caminar por estas pisando los durmientes porque el pedregullo es remolesto. El verde parece explotar en este trayecto y el paisaje es bellísimo. No es peligroso porque el tren se escucha de muy lejos cuando viene. Hay que caminar más o menos 3 horas desde la hidroeléctrica a Aguas Calientes, poco antes de llegar a este pueblo hay un sendero que se desvía a la derecha y que permite evitar los túneles ferroviarios que si son peligrosos. Bueno así llegamos caminando a Aguas Calientes. Otra alternativa es esperar el tren en la estación hidroeléctrica y pagar un boleto de u$d 8 dólares, pero este sale recién a las 16:00 y según nos comentaron no es muy puntual que digamos.


Que lindo es el Vilcanota

Si se elige el camino alternativo a Machupicchu que relatamos es nesesario hacer noche en Hotel en Aguas Calientes, lo que implica un costo extra pero también la posibilidad de estar en Machupicchu a la mañana muy temprano y poder disfrutarla todo el día.

Al día siguiente decidimos ir a Machupicchu haciendo uso de los cómodos bondies que suben la serpenteante y muy, muy empinada cuesta, ya no queríamos caminar más. ¿Cómo llegan los colectivos que prestan este servicio entre Aguas Calientes y Machupicchu si no hay caminos? Los traen en el tren y quedan atrapados allí.


Uff... llegamos a Aguas Calientes... Geral y Edgar caminan, yo saco la foto

También es posible ir desde Aguas Calientes a Machupicchu caminando por un sendero de treking. Nosotros nos levantamos a las 4:30 a.m. para tomarnos el micro de las 5:00, y de ese modo llegar temprano a Machupicchu para poder subir al Huaina Picchu.

Es aconsejable comprar abundante agua mineral en Aguas Calientes (y si se puede en algún pueblo antes mejor), y llevar bastante porque las ruinas de Machupicchu son muy grandes, se camina mucho y no venden aguas dentro de ellas; y en la puerta directamente te carnean porque te cobran 10 soles (15 pesos argentinos) la botellita de medio litro. Si van a estar todo el día en las ruinas, recomendamos llevar 1 Camel Bag (las bolsas de agua que se ponen en la mochila y tienen una manguerita) de 2 litros por persona.
Tampoco es barata la entrada a Macchupicchu, salé 130 soles... unos docsientos pesos argentinos. Además de eso es muy molesto tener que salir de las ruinas para tomar agua o ir al baño. Sí, los baños están en la entrada. Además de no haber baño adentro, ir a los de afuera cuesta 1 sol. Da mucha bronca cuando te están cobrando una entrada muy cara. Con el tema de los baños y el agua la política aplicada es inhumana.







lunes, 13 de julio de 2009

La Ciudad Sagrada



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Álbum de algunas de las fotos del viaje hay como mil




Ingresamos aproximadamente a las 6:30 a.m a las Ruinas de Machupicchu, y debemos decir que esta ciudadela misteriosa nos impresionó desde un primer momento. Su disposición laberíntica, sus muros y desniveles, como así también los misterios que encierran estas ruinas, son algo maravilloso e indescriptible. 








Lo primero que hicimos siguiendo las indicaciones de Edgar, el guía que nos había acompañado durante tres días durante el trayecto que va desde Cuzco a Aguas Calientes, fue ir raudamente hasta la base del Huaina Pichu. El asenso a esta montaña, que siempre se ve como telón de fondo en la típica postal de Machupicchu, es una tradición entre los excursionistas. Para subir al Huaina Picchu (montaña nueva, en quechua) es preciso anotarse en una lista que tiene un cupo de 400 personas diarias. Si llegás en el lugar 401, no te dejan subir. Esta medida tiene por objeto no sobrecargar a la montaña de turistas y así evitar la erosión. Por suerte obtuvimos nuestro numero sin mayores dificultades, en el segundo turno de ascenso que era a las 10:00 a.m, mientras tanto aprovechamos el tiempo que faltaba participando de una visita guiada. Sinceramente nos encantaría contarles un montón de cosas sobre las historia de Machupicchu y sus características constructivas. Pero el cómo, el porqué, el quién y el cuándo nos fue vedado, porque nos tocó un guía que estaba reloco. Y no hacía otra cosa que hablar de la onda mística, la ayaguasca (una plantita alucinógena) y sus conversaciones personales con los Apus. Los Apus son las montañas, la tradición quechua cree que las montañas son seres vivos a los que es conveniente no hacer enojar. De allí vienen las ofrendas que se realizan a estas deidades de la naturaleza, que incluso en otros tiempos consintieron en sacrificios humanos. Más allá de las creencias, que respetamos como a cualquier religión, consideramos que nuestro guía charlaba demasiado con los Apus y andaba volando montado en un cóndor. Digamos que no estábamos en la misma dimensión, y nos quedamos con ganas de conocer datos con mayor asidero histórico. Si n embargo podemos decir que la visita a Machuppichu fue una experiencia hermosa. La estructura pétrea del conjunto se conjuga con la hierba profundamente verde. Se ven muros de diferente estilo constructivo, desde los más toscos hasta los que llevan piedras encastradas en forma milimétrica, lo que determina la importancia en el uso del edificio. 








Las ruinas permanecieron ocultas al mundo moderno durante varios siglos hasta que el explorador estadounidense Hiram Bingham descubre en 1911 las ruinas junto al cerro cuyo nombre terminaría denominando a la antigua ciudad incaica, cuyo nombre original se desconoce. No es que no existiera conocimiento sobre la existencia de la ciudadela, de hecho fue el campesino peruano Melchor Arteaga quien habló a Bingham de la existencia de las ruinas. Pero fue el estadounidense, y un equipo de la universidad de Yale (EEUU), quien realizó la limpieza del lugar extrayendo la vegetación que lo cubría. Cuando decimos limpieza y extracción también nos referimos al patrimonio incaico que por derecho le corresponde a la República del Perú. La expedición de Bingham realizó excavaciones en 1912, 1914 y 1915 en las que encontró 50.000 piezas arqueológicas que fueron a parar a la Universidad de Yale. El Gobierno peruano aún reclama la devolución de dicho patrimonio. El tren más lujoso de Perú Rail, que va de Cuzco a Aguas Calientes, se llama Hiram Bingham; y el precio (u$d 500) por viajar en este moderadamente lujoso convoy (que según pudimos espiar no es nada de otro mundo) es tan saqueador como el propio Bingham. Para ser justos, y no tan agresivos con quien inspirara a los creadores del personaje Indiana Jones, también debemos decir que fue gracias a Bingham que se corrió el velo que cubría Machupicchu. Y después de todo el patrimonio en cuestión no se perdió, simplemente no está en su casa.





Vimos el Inti Huatana, la Casa del Inca, el Templo del Cóndor, el Observatorio Astronómico, la Casa del Guardián, etc., y llegamos al final de la visita guiada. Y luego de tener disputas con una pareja de turistas argentinos (Doña Rosa y su marido) que nos reprimían si opinábamos, y que también eran histéricos ante el aporte histórico de ciudadanos peruanos que sí decían cosas con fundamento; Geraldine y yo nos fuimos a subir el Huaina Pichu. Para nuestra desgracia nuestros compatriotas estaban en la cola para acceder a la montaña, pero afortunadamente luego los perdimos. El Huina Picchu no es una montaña de grandes dificultades técnicas, pero si bastante empinada. En realidad mi asma bronquial y prominente panza hacen que cualquier montaña tenga dificultades técnicas, sin embargo con voluntad y con ganas llegamos a la cima en poco más de una hora. Se lo va ascendiendo por una escalinata de piedra y se va teniendo una visión panorámica de la ciudadela que bien valen la pena el esfuerzo. Algunas personas han perdido la vida en el Huaina Pichu, pero lo atribuyen principalmente a la imprudencia, es importante hacer el ascenso con calma y cuidado.


Fue muy reconfortante encontrarnos en el ascenso con nuestros compañeros de excursión (con los que compartimos la combi, las bicicletas y parte de la caminata para llegar a Machupicchu) Irlandeses, Ingleses, Israelitas y los "professionals peruviam guides". A medida que íbamos subiendo y desde la cima pudimos apreciar la cordillera de Vilcabamba, los picos nevados, el paisaje verde de la ceja de selva (transición entre la selva y la sierra) y a las ruinas desde lo alto. Si uno lo mira con buena voluntad la planta de Machupicchu tiene forma de cóndor. Para el pueblo quechua este ave representa el cielo. El día era diáfano y el sol nos acariciaba, permanecimos un rato en la cima y recorrimos ruinas incaicas que están en las laderas del Huaina.

Luego de bajar del Huaina, disfrutamos, transgrediendo las reglas, de un frugal picnic entre las ruinas. Eso sí no dejamos nada de basura. Sacamos fotos, miles de fotos y recorrimos algo del camino que va al Inti Punku (Puerta del Sol), pero estábamos cansados, y lo más grave era que se había acabado nuestra agua. Así que prematuramente a las 3 p.m. abandonamos la más famosa entre las ciudades de los Incas. Al final del artículo de este blog "Como llegar a Machupichu por un camino alternativo", hablamos del problema del agua y los baños en este parque arqueológico.