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Juan Pablo Roncoroni, Villa Gesell. Tengo varios blogs que versan sobre distintas cosas... la cerveza, el placer de viajar y escribir.

martes, 14 de septiembre de 2010

Salto del Ángel y Parque Nacional Canaima

Para ver las fotos de Canaima y Salto del Ángel click en:



Cuando llegamos a Ciudad Bolivar, para lo que tuvimos que cruzar el puente sobre el Río Orinoco, fuimos al aeropuerto a averiguar como era el tema de los avioncitos  que sobre vuelan el Salto del Ángel, los tepuys y el Parque Nacional Canaima en general, con la intención de hacer el vuelo al otro día. Grande fue nuestra sorpresa cuando nos dijeron, hay un Cesna de 5 pasajeros, con combustible, piloto y listo para despegar ahora. Lo único malo era el precio, pero como habíamos confirmando refuerzos económicos desde Villa Gesell, por gentileza y generosidad de mis potentados hermanos, decidimos hacer el vuelo. El piloto resulto ser un colombiano radicado en Venezuela, apenas tenía 28 años y venía de una estirpe de gente del aire, pues su padre, su abuelo y su suegro habían eran pilotos aeronáuticos.  Manuel (¿Así se llamaba?) quedo anclado en Venezuela, por lo que mucha gente queda anclada en muchos lugares, una mujer, y luego otra mujer, su hija. Resultó ser una persona muy simpática y amable, con la que hicimos buenas migas. El vuelo hasta el poblado de Canaima, previo paso para avistar el Salto del Ángel, duro unas 2 horas. La distancia recorrida, según el piloto fue de 170 kilómetros. Al principio uno ve desde el aire a la ciudad de Puerto Bolívar y al Río Orinoco con toda su imponencia (algo así como un Paraná tropical), y luego algunos otros poblados y el ámbito rural con sus caminitos. Pero al cabo de un rato, se comienza a observar un territorio basto y extenso, que carece de caminos, poblaciones y señales de civilización. Es el Parque Nacional Canaima, una superpie repleta de bañados y intrincados ríos. Primero se observa algo que parece ser una pradera, y más tarde millones de árboles que conforman una selva enorme. Sin embargo, el observador desde el aire, tiene más belleza aun que admirar cuando ve los tepuys mesetas enormes pobladas de vegetación y raras especies (según dicen, porque desde el avión no se ve) Cuando uno menos lo espera, y cuando el vuelo ya se hace largo y te adormilona, aparece el Salto de Ángel… Soberbio, desprendiéndose del Auyantepuy desde 1000 metros de altura. A los efectos de tomar algunas fotos, y de que lo miremos una vez más el piloto lo sobrevuela a diestra y siniestra durante un buen rato. El Salto Angel tiene ese nombre, en honor al hombre que lo descubrió en 1937, el aventurero y aviador norteamericano Jimmy Angel. Sin embargo, los indígenas de la zona, los Pemones, ya lo conocían anteriormente y lo habían bautizado como Churún Merú.


Bueno, hemos visto, uno de los atractivos más famosos de él planeta. Seguimos volando, y al cabo de un rato, aterrizamos en el aeródromo del pueblo de Canaima. El piloto nos enseña un par de tramoyas para que no paguemos la entrada al Parque Nacional… Por allá, por allá que ahí no cobran. Comimos en un lugar que Manuel nos recomendó, el lugar agradaba por su pollo con salsa de ajó y arroz, por su rusticidad, por la atención y por su higiene; pero no por sus precios… pero bueno, la señora VISA se encargó de resolver el asunto.


Luego del excelente almuerzo, fuimos a ver la Laguna Canaima, y el piloto del avión nos invitó a pasear en canoa, haciéndose cargo del costo de la corta excursión. Fue hermoso acercarse a los saltos que hay en la laguna. El lugar es paradisiaco.




Luego, de un rato de esparcimiento y mucha charla, regresamos en el Cesna hasta Ciudad Bolivar, desde el aire una vez más nos deleitamos con el paisaje.

Por la tarde recorrimos el centro histórico de Ciudad Bolivar, un lugar muy interesante y bello por cierto, que se deja disfrutar a pesar del calor.













domingo, 12 de septiembre de 2010

Parque Nacional Mochima

Para ver fotos, click:

http://picasaweb.google.com/hobbitsaventureros/2010VenenezuelaCaribe#

 Hoy fuimos en lanchita a pasear por unas islas del Parque Nacional Mochima, vimos delfines, hicimos snorkel ¡fabuloso!!, esta vez pudimos disfrutar a pleno de los corales y los pececitos de tooodooos colores y formas y otras formaciones extrañas, como los vez en las películas. Hay que tener cuidado con los corales porque lastiman, uno que otro raspón nos hicimos. Después lagarteamos en la playita de una isla, no tan bonita como la que fuimos hace unos días pero igualmente la disfrutamos y nos metimos varias veces en el agua.La excursión consiste en lo siguiente, el muchacho que que maneja el bote (en nuestro caso Jony) te lleva a visitar varias playas, y vos tenes que elegir una donde quedarte para que te vengan a buscar a las 17:30- Bueno nuestra elección no fue del todo certera, pero al menos había poca gente


El único inconveniente del día fue una discusión que tuvimos con un Venezolano muy mal educado, al que le fuimos a alquilar patas de ranas y antiparras antes de salir desde el poblado Mochima a las islas. Entre el mal humor del tipo, y mi disposición a discutir se produjo un pequeño altercado. Entonces yo decidí no alquilarle nada, pero necesitabamos las patas de rana y las mascaras para hacer snorkel. Así que fue Martín, con mejores modos, pero el tipo lo amenazó con hincharle un ojo de una trompada. En Venezuela hay mucha gente, amable y simpática, pero desgraciadamente también abunda la gente muy mal educada y alejada de las reglas de cortesía más básicas. Entonces aplicaremos nuestras propias reglas de cortesía para este tipo de gente... FUCK YOU GORDO PELOTUDO!!!! Según me dijo señor al que le compramos la excursión, el gordo tarado siempre es así porque es caraqueño. Bueno como verán acá también existen los regionalismos, y las picas entre las gentes de diferentes lugares. Finalmente terminamos alquilando mascaras de snorkel en otro lado, las patas de rana no las conseguimos porque aparentemente el gordo idiota tiene el monopolio pataranero de Mochima.

 Mañana partimos hacia Puerto Bolívar, a pesar de llamarse puerto, no está cerca del mar, desde allí se parte para hacer la excursión para ver el Salto del Ángel, que se hace en unas avionestas, ya que es inaccesible por tierra; hay otra opción te llevan varios `días en canoa con todo incluido hasta la base de la caída; eso debe ser espectacular, pero sale mucho más caro y nos demandaría más tiempo, dos de nuestros bienes más escasos.
Bueno las fotos hablan....




















sábado, 11 de septiembre de 2010

Tomando Cerveza, con el agua hasta el Cuello


El gobierno del señor Chavez, tiene sus defectos como todos, pero  todavía no a llegado a cometer semejante violación a los derechos humanos como prohibir el alcohol. En Ecuador hay restricciones diferentes pero similares a las aplicadas en la Argentina, con respecto a los horarios de venta. La medida ecuatoriana es un poco más dura, porque incluye a bares y restaurantes, y no sólo almacenes y supermercados.

 El Venezolano, gusta de beber unos brebajes, con más octanos que su mejor nafta, de unos termitos mientras se sumergen en las calidas aguas del Caribe. Posta, también es muy común verlos con su traguito por la calle a un de mañana, o como vimos a nuestro compañero de lanchita mezclando una bebida blanca de alto poder con juguito de naranja para empinarse el cóctel mientras la embarcación daba desaforados saltos y sacudones.



También en la isla el sombrero, un cayo hermoso y con palmeras y aguas cristalinas del Parque Nacional Morrocoy, vimos como bajaban heladeras y heladeras de camping enormes, repletas de latas de cervezas sepultadas en hielo. Junto a la orilla se alquilan unos tolditos más básicos que nuestras carpas de playa, allí se apoltronan los regordetes jefes de familia, para psssss...  una a una las latas de cerveza de la referida heladerita; al cabo de un rato se puede apreciar unas 10 o 15 latas de Polar (marca de birra Venezolana) ajusticiadas y esparcidas por las arenas blancas y al rededor del toldito en cuestión. Son licenciosos para convidarte, pero las recientes cagaderas nos abstuvieron de aceptar. También hemos visto, unos toldos más haya a otro señor gordo que cogoteaba celoso un botella de Whisky Grant, mientras procuraba sus rocas de hielo dentro de la heladera para colocarlas en su vaso señorial.
Para ver las fotos click aquí : http://picasaweb.google.com/hobbitsaventureros/2010VenenezuelaCaribe#




El presidente Chaves, puede confiscar tierras, nacionalizar empresas, cerrar o censurar medios de comunicación , o realizar discursos incoherentes sobre la tortuga de su abuela, sin que pierda poder por ello, pero si llegara a prohibir el alcohol creo que lo derrocarían.

El Caribe tiene atractivos naturales hermosos, pero no es fácil llegar a ellos, porque para ver las playas caribeñas tal como las imaginamos es necesario aventurarse hasta las islas. La costa continental en general, tanto en Colombia como en Venezuela se encuentra bastante degradada, contaminada, sucia, y con centros urbanos que superan con su fealdad en mucho a los peores de nuestros balnearios de la Costa Atlántica Argentina.

Mañana nos vamos a recorrer varias Islas, o sea nos vamos al Caribe de verdad, al soñado. En ese si te alquilas el toldito, llevas mucho protector solar y te remojas para ver pecesitos de colores con las antiparras, si la pasas bárbaro y ahí sí  tiene todo el derecho de envidiarnos.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Venezuela, Tucacas, y sobre todo nuestras cacas.

Para ver fotos de Caribe Venezolano: 
http://picasaweb.google.com/hobbitsaventureros/2010VenenezuelaCaribe#



Estamos viajando alojándonos en estaciones de servicio de mala muerte (por falta de mejores), y eso es así ya en los últimos días de Colombia y ahora que pasamos a Venezuela, salvo anoche que logramos dormir dentro de un parque nacional junto a una playita hermosa, en Tucacas. 

Pasamos a Venezuela después de un par de días tratando de encontrar una playita bonita en el caribe Colombiano. Encontramos una bastante hermosa, que se llama Casa Grande y está  al oeste de  Cartagena de Indias. La playa era hermosa pero el oleaje del mar que estaba bravísimo y , si bien el agua era calentita no podías salir de la orilla (en donde rompían las olas), igualmente lo disfrutamos bastante, cocoteros, arenas blancas, un calorcito agradable, en fin hermoso...salvo el agua. Al día siguiente decidimos partir hacia una playa lejana, Cabo de la Vela, en la guajira colombiana (especie de desierto), todos nos decían que era hermosa, un playita  casi virgen. Tardamos casi 4 horas en hacer poco más de 100 kilómetros, por el estado desastroso del camino de tierra, allí por un par de sacudones que tuvo que dar la Colo para pasar un barrial (sí porque es desierto pero caen de vez en cuando unos aguaceros que asustan), se destartalaron algunas cosas del trailer que hubo que volver a colocar con los benditos pops. Lo peor de todo es que la playa era una villa (chozas con chapas y plásticos de mala muerte), con gente muy pobre, los indios guajiros, que bota todo al mar, así que la playita virgen era un basural, para nada bonito (y nosotros perdimos todo un día en ir y venir), a pesar de todo pudimos meternos al mar que por más de una cuadra te llega siempre a la cintura, con agua calentita, en algunos sectores había algas y entre ellas pececitos de colores, eso recompenzó un poco la desilusión del paisaje y el temporal de lluvia que se largó por 20 minutos. Por suerte algo habitaul aquí en el caribe es que te llueva que parece que se cae el cielo a pedazos y luego despeja y sale el sol nuevamente. Finalmente al día siguiente decidimos salir hacia Venezuela. Dos noches antes yo había estado bastante descompuesta, y sin saber a qué atribuirlo, ya que nos cocinamos nosotros, es agua el comprada, no sé...
Casi al mediodía cruzamos la frontera, y la imagen que nos mostró el nuevo país no fue de lo más bonita. Ya no sufrimos lo peajese abusivos de Colombia pero ahora tenemos que sufrir los baches descarnados de las rutas venezolanas (eso sí, sin peaje). Llegamos a Maracaibo, la ciudad que nada en petróleo, dicen que el calor es tan pero tan intenso que aumenta varios grados la temperatura. Nosotros ya veníamos padeciendo el calor desde hace muchos kilómetros antes de llegar a esa ciudad, tratamos mientras no vamos muy rápido, de poner el aire acondicionado, y alternamos con las ventanas  abiertas para no matar a la Colo. Nuestro paso por Maracaibo fue fugáz, pero sí nos detuvimos a cargar combustible ESCUCHEN BIEN LLENAMOS EL TANQUE CON MENOS DE 1 DÓLAR!!!, realmente tuvimos que hacer varias veces las cuentas porque no dábamos crédito del valor, es increíble más barato el combustible que el agua. Pasamos la noche en un parador junto a la ruta de muy mala muerte, con mucho calor, y camiones que llegaban y salían toda la noche, casi antes de que amaneciera, me descompuse muy mal, diarrea a la que la siguió vómitos, terribles!!!. Realmente creí que me moría, volamos a un CDI, es un centro de médicos cubanos, que parecen han instalado en todo el país por un convenio con Venezuela. Llegué que casí me caía de los dolores, allí me tuvieron 6 horas hidratándome y levantándome la presión que parece se había ido al subsuelo, más un poco de fiebre, que parece se puede producir por la misma deshidratación. Luego de tres sueros, una inyección y varios medicamentos vía suero, me dejaron incorporarme y finalmente pude partir, débil como una hojita, pero bastante más repuesta de lo que había entrado. La atención una maravilla, muy humana, y lo mejor, no tuvimos que pagar nada de nada. Todavía no sabemos bien qué puede haber sido, todos comimos y tomamos lo mismo, pero parece que algo me afecto a mí particularmente. Juan no está totalmente repuesto tampoco, sigue con diarrea, aunque sin dolores, así que comenzó a tomar un antibiótico, y yo ya no tengo dolores pero mis deposiciones no son muy firmes que digamos, así que estamos a la expectativa, casi sin comer, si tomando mucha agua. 
Lo bueno es que finalmente, nos recomendaron ir al parque nacional Morrocoy, y hacia allí partimos, llegamos al día siguiente, y allí si encontramos hermosas playas de arenita blanca, palmeras, aguas verdes y ¡pececitos de colores!!!, todos a nuestros pies. Lo único que el fondo estaba lleno de restos de corales muertos por lo que un poquito lastimaban los pies, así que meterse al agua consistía en ingresar y quedarse allí flotando sin caminar mucho. Nos hicimos amigos de un grupo de venezolanos de Merida, simpatiquísimos, él tocaba en un grupo de mariachis, así que Martín trajo la guitarra y se armó una guitarreada junto al mar, hasta que se hizo totalmente de noche. Dormimos solos ene sa playita desierta, con la brisita del mar que nos arrulló. Esta familia nos aconsejó una tomar una lanchita que sale desde el embarcadero y partir hacia alguna de las islas o cayos a pasar el día. Así lo hicimos hoy y, hoy sí pudimos decir, que estuvimos total y plenamente en el caribe, visitamos el Cayo Sombrero, realmente un paraíso, el agua profunda, super cristalina, verde, miles de peces de colores a nuestros pies que disfrutamos viendo con las antiparras, el sol a pleno, la arena parecía talco de tan blanquita... Volvimos en la barquita con una lluvia  torrencial pero, por supuesto ya pasó.